La provocación en la blogosfera

Hace poco publicaba Forges en El País una viñeta sobre asunto blogosférico que Potachov reproducía en su blog.

Lo que en la viñeta viene a decirnos Forges es similar a lo que podía leerse en el ensayo de Andrew Keen, The cult of the Amateur, y que puede resumirse en esa cita que ha dado la vuelta al ciberespacio conocido:

Si equipamos a un número infinito de internautas con un número infinito de ordenadores sólo crearemos una masa infinita de mediocridad.

Pero la idea de Forges creo que va algo más allá. Así lo demuestra el estado de paz espiritual de los personajes en segundo plano, aliviados por el hecho de que el protagonista del texto haya encontrado un espacio hacia el que canalizar su mala leche o su estulticia o su ineptitud. Y es que Forges, frente a lo que piensan algunas personas como Rafa Robles, no está atacando la actividad de bloguear, sino la actitud de quienes utilizan los nuevos medios para hacer lo que siempre han hecho. Y no negarán que no hay ejemplos suficientes que demuestran que muchos asnos se encuentran tras los teclados.

Escucha una conferencia

Desde luego, esto de Internet está cambiando tantas cosas que ya casi no nos reconocemos. Hasta hace poco solamente podíamos escuchar las charlas en las que físicamente pudiésemos estar, pero la videoconferencia acabó con esa limitación o, si se quiere, amplió nuestras posibilidades de presencia física. Fantástico.

Pues bien, gracias a José Antonio Millán me acabo de enterar de que Internet no solamente permite romper la frontera del espacio, sino también la del tiempo. Porque en su blog Millán nos avisa de algo que igual ha pasado desapercibido, pero que tiene una enorme importancia cultural: la Fundación Juan March pone a disposición de todo el mundo los archivos de audio de los ciclos de conferencias realizados en Madrid desde 1975. Sí, podremos escuchar a buena parte de los mejores especialistas españoles en literatura, filosofía, historia, arte, economía, música. No puedo resistirme a dejaros la intervención de Gonzalo Torrente Ballester en torno a Pessoa y sus heterónimos que pronunció el 16 de junio de 1981. Que la disfruten.

Wordpress Wordpress CMS

Aída Nízar, Internet y la estulticia nacional

Por si no lo saben, Aída Nízar ha publicado y, supongo, escrito un libro. En sí mismo esto ya es una tragedia, porque es lógico pensar que se habrán tenido que talar unos pocos árboles para que la obra en cuestión se venda en librerías. Pero no es la única.La tragedia continúa con las declaraciones de la autora, algunas de las cuales pueden leerse en el blog EzCultura. Allí podemos comprobar como el personaje -porque, sinceramente, creo que debe ser un personaje y no una persona- se sitúa a sí misma al nivel de otros escritores de éxito del panorama actual (que ya sé  que ninguno es para tirar cohetes, pero tienen otra cosita, hombre):

Estoy en la Feria del Libro el día en que firman los grandes: Boris Izaguirre, Zafón, Julia Navarro, Rosa Montero… Sé que hay muchos escritores noveles que no tienen la suerte que tengo yo de ser llamados por prensa, radio. Pero los emplazo a que llamen a mi editorial para ser publicados. Luchando todo se consigue.

Sin embargo no voy a referirme a su libro, puesto que no he tenido la fortuna de leerlo y no quisiera ser acreedor de su intolerancia:

no tolero que nadie diga nada negativo de mi libro si no lo ha leído.

Prefiero centrarme en algo que he leído algo más arriba:

Mi página web es una de las más leídas del Google.

Al encontrarme con esta frase no pude controlar mi mano derecha y ésta acabó llevándome a la web de la autora. La verdad, mucha lectura no es que haya, aunque algo puede encontrarse, pero no lo que cabe imaginar de una escritora de éxito. A mí me han interesado los consejillos de una luchadora, que me temo deben ser la columna vertebral de su libro. Estos aparecen organizados en torno a cuatro bloques objetivamente indispensables: trabajo, no deprimirse, belleza y la tele. Gran capacidad de síntesis, sin duda. Por ejemplo, en materia de trabajo es imposible renunciar a compartir con vosotros algo de lo que nos dice:

La segunda clave es: llevar una ropa que complemente tu personalidad buscando la armonía en tus complementos.

Y no seré yo, por supuesto, quien niegue la importancia que tiene la armonía de los complementos, auque sí podría decir algo del estilo de su prosa, pero no es el momento ni el lugar.

Pero ya me he salido del tema, que es lo que tiene el escribir llevado por el sentimiento. En esta entrada simplemente deseaba resaltar la confusión que la autora parece tener entre Internet y Google y que está tan generalizada. Me refiero a lo de que su web sea de las más leídas de Google. Dramático lo de la confusión, que no lo de la web ni el libro ni el personaje ni el mundo en que vivimos.

Me traslado de instituto

Pues hoy me lo han confirmado y, entre pedante e irónico, me ha dado por escribir una despedida y cierre de estos últimos ocho años pasados entre tizas y pizarras, risas y enfados, bromas y veras, ausencias y presencias…
Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando.
Y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido,
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y lejos del bullicio distinto, sordo, raro
del domingo cerrado,
del coche de las cinco, de las siestas del baño,
en el rincón secreto de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu de hoy errará, nostáljico…

Y yo me iré, y seré otro, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

Juan Ramón Jiménez, Poemas agrestes (1911).

Notas filológicas.-

(1) Donde dice ‘pájaros’, entiéndase amigos (masculino que incluye el femenino, precisión necesaria para que no se escandalicen las amigas).

(2) Donde dice ‘cantando’, léase ‘riendo, gritando, desayunando’ o cualquier otro gerundio de sentido equivalente. Incluso podría dejarse el mismo ‘cantando’, siempre y cuando sea “Fiel espada triunfadora”, “Popopopó”, la banda sonora de Piratas del Caribe o el “Chikichiki”.

(3) Donde aparece ‘huerto’ y ‘pozo’ pudiera aplicarse clave simbólica que sustituyese los términos por ‘rincón del Departamento junto a la ventana’ y ‘taza’, respectivamente.

(4) En la segunda estrofa, sustitúyase ‘campanas del campanario’ por ’sirena’.

(5) Interprétese la tercera estrofa en clave docente, estableciendo las necesarias y obvias correspondencias de los términos ‘morirán’ por ‘olvidarán’ (en el sentido cernudiano del término, evidentemente) y ‘pueblo’ por ‘centro’, con la intención de trascender la circunstancia concreta del autor y recontextualizar el sentido del poema.

(6) Repárese en lo atinado del último verso de la tercera estrofa en el que se alude a la pervivencia nostálgica de quien se va, pues nadie se va definitivamente (i.e. ‘Lola, reina mora’, ‘José Carlos’ y tantos otros que comparten conversaciones habituales de aquellos que permanecen, impasible el ademán).

(7) Téngase en cuenta que el término ‘nostáljico’ aparece a la manera juanrramoniana, y debiera pronunciarse con sonido fuertemente velarizado que refuerce la hondura del sentimiento de quien abandona un espacio físico y, sobre todo, humano, en el que ha crecido como profesor y, ante todo, como persona.

(8) Adviértase el contenido dramatismo de la estrofa que cierra el poema, en la que se asume la marcha hacia lugares desconocidos que no podrán ser ‘hogar’, pues ese futuro viene marcado por una triple carencia (árbol, pozo, cielo). Sin embargo, dicho acontecimiento negativo se ve compensado por la certeza del canto eterno y persistente de los pájaros. El mundo está ordenado. Los pájaros prevalecen.

Zafón muestra las nuevas tendencias en la literatura

Sin ánimo de polemizar (aunque dan ganas) y tan sólo de constatar la opinión de Vicente Luis Mora, creo que es muy interesante la lectura de la última entrada de su blog en la que comenta una entrevista realizada a Ruiz Zafón, el escritor de moda. Da qué pensar, y mucho.

Textos de la vida cotidiana

Al parecer, ahora debemos preparar a los alumnos (y alumnas) para que comprendan textos de la “vida cotidiana”; así que, ni corto ni perezoso, me sumerjo en la tarea y os propongo uno:

Cuando yo era el niñodios, era Moguer, este pueblo,
una blanca maravilla; la luz con el tiempo dentro.
Cada casa era palacio y catedral cada templo;
estaba todo en su sitio, lo de la tierra y el cielo;
y por esas viñas verdes saltaba yo con mi perro,
alegres como las nubes, como los vientos, ligeros,
creyendo que el horizonte era la raya del término.

Recuerdo luego que un día en que volví yo a mi pueblo
después del primer faltar, me pareció un cementerio.
Las casas no eran palacios ni catedrales los templos,
y en todas partes reinaban la soledad y el silencio.
Yo me sentía muy chico, hormiguito de desierto,
con Concha la Mandadera, toda de negro con negro,
que, bajo el tórrido sol y por la calle de Enmedio,
iba tirando doblada del niñodios y su perro:
el niño todo metido en hondo ensimismamiento,
el perro considerándolo con aprobación y esmero.

¡Qué tiempo el tiempo! ¿Se fue con el niñodios huyendo?
¡Y quién pudiera ser siempre lo que fue con lo primero!
¡Quién pudiera no caer, no, no, no caer de viejo;
ser de nuevo el alba pura, vivir con el tiempo entero,
morir siendo el niñodios en mi Moguer, este pueblo!

Juan Ramón Jiménez

¿O no es cotidiano asistir a la transformación que el tiempo provoca? ¿O no es cotidiano recordar la infancia? ¿O no es cotidiano darse cuenta de que ya no somos niñosdioses? Es posible que quienes piensan no se refiriesen a este tipo de textos, pero…

¿Leer en Internet? No gracias

El informe de Jakob Nielsen, al que he llegado gracias a Juan Varela, destapa una realidad inquietante: los usuarios de Internet tan sólo leemos el veinte por ciento del texto de las páginas que visitamos. En la Red, pues, parece que se ha instaurado definitivamente la cultura de la prisa, de la búsqueda de información rápida y satisfactoria, no en un lugar para el deleite lector, aunque esta Red de redes se encuentre repleta de literatura convencional, de esa que ofrece al lector textos largos y elaborados destinados a provocar placeres o sinsabores tranquilos y solitarios. En Internet triunfa lo breve: el nanoblogging, la poesía, el microcuento, las historias fragmentadas, los textos sentenciosos, la cita sintetizadora, el extracto, la sugerencia, el rumor, este post, por ejemplo.

Technorati Tags: , , ,

Eurovisión 2008: crónica culpable

No sé si tendrá algo que ver, pero el hecho de que hoy, día siguiente al Festival de Eurovisión, se celebre el Día del Orgullo Friki creo que explica que el frikismo se haya disparado en esta edición del Certamen: Dustin, el irlandés, nuestro Chikilicuatre, las mujeres barbudas de Francia, el ángel y el demonio de Azerbaijan o el coro de novias de Bosnia Herzegovina, entre otros. La enorme cantidad de interpretaciones paródicas y juguetonas me encantó y nos hizo pasar una noche divertidísima. De vez en cuando me remordía la conciencia, sobre todo cuando entraba en escena algún intérprete que parecía tomarse esto más en serio, más como antes y no como ahora es; pero duraba poco, porque al momento un nuevo espectáculo lavaba la conciencia y las risas, los comentarios y los tarareos se imponían, sumiendo en el más triste olvido a quienes por unos minutos nos habían hecho pensar que asistíamos a un espectáculo eminentemente musical.

Desde mi punto de vista, en la final de este año se ha advertido claramente que las televisiones participantes se han decantado por tres opciones diferentes, aunque en algunos casos con guiños que han funcionado a modo de pasarelas entre opciones, que es lo que nos ofreció el país ganador, Rusia, con un intérprete guapetón y musculoso acompañado de un patinador sobre hielo y un violinista que empuñaba un Stradivarius. Me explico. Algunos países han optado por el frikismo despiadado y la parodia desenfadada, como ya hemos comentado más arriba. Otros, en cambio han preferido seguir fieles a la tradición del festival enviando un intérprete convencional que, en su mayoría, han fracasado, como ha sucedido con Portugal o Reino Unido. Una tercera alternativa es la tomada por aquellos países que han preferido enviar un cantante bien parecido y con buenas piernas que, en algunos casos, hasta cantaba medianamente bien. Esta última tendencia ha sido la elegida por Ucranía y, sobre todo, Grecia, con una Kalomoira bajita, aunque de cintura viva que invitaba a perderse durante un tiempo en una Secreta combinación que a punto estuvo de llevarla al triunfo.

En fin, así es como yo vi el Festival de Eurovisión 2008 y, como me sucede siempre, mi tema preferido quedó mal. Porque, he de reconocerlo, yo no iba anoche con España, sino con Letonia y sus Wolves of the Sea, una canción entre friki, plagio de Piratas del Caribe y desparrame. Mi preferida.

Pigeek

Hoy he estado hablando un ratillo por teléfono con mi amiga Mónica. Como es tan buena y perspicaz, se ha dado cuenta de que atravieso una pequeña crisis cibernáutica, de modo que se le ha ocurrido regalarme un asunto sobre el que reflexionar y, llegado el caso, escribir. Me ha dicho:

- Oye, tú, ¿por qué no localizas una palabra que defina tu relación con la tecnología y la tradición?

En realidad no han sido las anteriores sus palabras, pero sí responden a la idea, que es lo importante. El caso es que dándole vueltas al asunto he llegado a la conclusión de la necesidad de recurrir a la composición léxica, porque no hay otra manera de localizar una palabra que aluda a la manía obsesiva por los cacharritos tecnológicos de hoy y, al mismo tiempo, por los cacharritos tecnológicos de otra época. En última instancia se trata de querer diferenciarse del resto, de ser algo especial.

Se me ha ocurrido que un término apropiado para definir a personas como yo podría ser el de pigeek, composición de ‘pijo’ y ‘geek’, evidentemente. ‘Pijo’, porque sigo usando y acumulando estilográficas con las que escribo -con tintas de colores no habituales, por supuesto: Havana, Florida blue, South Sea- en libretas Moleskine. Y ‘geek’ porque me pierdo por el último artilugio y no puedo evitar instalar y pelearme con todo software que llega a mis manos. Esta última manía comienza a preocuparme, ya que en los últimos años he instalado y desinstalado no sé cuantas distribuciones Linux diferentes: Mandrake, Fedora, Red Hat, Suse, GuadaLinex, Vector, Knoppix, Mandriva y, últimamente, Ubuntu que, definitivamente, ha sustituido lo que quedaba de Microsoft en mi casa. Pero la incoherencia de mi geekismo me ha llevado a alternar el software libre de mi PC fijo con un precioso Mac blanquito, que es -creo yo- el equivalente informático a Moleskine. Así es el pigeek: se pierde por aquello que se sale de lo normal y, por ejemplo, cuando todo el mundo hace fotos con su móvil o con cámaras diminutas, él se pasea orgulloso con una mochila cargada con una reflex digital, varios objetivos, flash, trípode y filtros. Incorregible.

Me decía mi amiga Mónica que mi actitud no era nada especial, sino que la compartían varias personas más de nuestro entorno. Y es que esto de ser pigeek está muy extendido, tanto que quizás haya que dejar de serlo para seguir siéndolo (y espero que se capte la pedante y traída por los pelos referencia a Lampedusa), por lo que pienso que sería muy útil aventurar una definición con vistas a una futura inclusión en el DRAE.

Pigeek.
(De ‘Pijo’ y ‘Geek’)

Dícese de la persona que busca la distinción mediante el uso alternado de herramientas tecnológicas antiguas o actuales más o menos exclusivas. Es también habitual que intenten tender puentes entre las tecnologías actuales y otras tradicionales; por ejemplo, escuchar tangos de Gardel en una iPod, escribir un blog sobre estilográficas, hacer fotografías digitales imitando procesos químicos antiguos o cualquier otra actividad que no esté excesivamente extendida. Los ‘pigeek’ suelen abandonar algunas de sus aficiones o herramientas en el momento en que se hacen populares.

Technorati Tags: ,

Chorradita erudita para las pequeñas cositas

Hic porcellus ad macellum adivit,
Hic porcellus domi mansit.
Hic porcellus carnem asatam edit,
Hic porcellus nihil sumpsit.
Hic porcellus domum cucurrit clamans vi vi vi vi vi vi!

(Leído en Vir cum pluteo pleno)

¿Qué cursilada, no?

Entradas siguientes »

Cerrar
Enviar por Correo