Pues hoy me lo han confirmado y, entre pedante e irónico, me ha dado por escribir una despedida y cierre de estos últimos ocho años pasados entre tizas y pizarras, risas y enfados, bromas y veras, ausencias y presencias…
Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando.
Y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes el cielo será azul y plácido,
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y lejos del bullicio distinto, sordo, raro
del domingo cerrado,
del coche de las cinco, de las siestas del baño,
en el rincón secreto de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu de hoy errará, nostáljico…
Y yo me iré, y seré otro, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.
Juan Ramón Jiménez, Poemas agrestes (1911).
Notas filológicas.-
(1) Donde dice ‘pájaros’, entiéndase amigos (masculino que incluye el femenino, precisión necesaria para que no se escandalicen las amigas).
(2) Donde dice ‘cantando’, léase ‘riendo, gritando, desayunando’ o cualquier otro gerundio de sentido equivalente. Incluso podría dejarse el mismo ‘cantando’, siempre y cuando sea “Fiel espada triunfadora”, “Popopopó”, la banda sonora de Piratas del Caribe o el “Chikichiki”.
(3) Donde aparece ‘huerto’ y ‘pozo’ pudiera aplicarse clave simbólica que sustituyese los términos por ‘rincón del Departamento junto a la ventana’ y ‘taza’, respectivamente.
(4) En la segunda estrofa, sustitúyase ‘campanas del campanario’ por ’sirena’.
(5) Interprétese la tercera estrofa en clave docente, estableciendo las necesarias y obvias correspondencias de los términos ‘morirán’ por ‘olvidarán’ (en el sentido cernudiano del término, evidentemente) y ‘pueblo’ por ‘centro’, con la intención de trascender la circunstancia concreta del autor y recontextualizar el sentido del poema.
(6) Repárese en lo atinado del último verso de la tercera estrofa en el que se alude a la pervivencia nostálgica de quien se va, pues nadie se va definitivamente (i.e. ‘Lola, reina mora’, ‘José Carlos’ y tantos otros que comparten conversaciones habituales de aquellos que permanecen, impasible el ademán).
(7) Téngase en cuenta que el término ‘nostáljico’ aparece a la manera juanrramoniana, y debiera pronunciarse con sonido fuertemente velarizado que refuerce la hondura del sentimiento de quien abandona un espacio físico y, sobre todo, humano, en el que ha crecido como profesor y, ante todo, como persona.
(8) Adviértase el contenido dramatismo de la estrofa que cierra el poema, en la que se asume la marcha hacia lugares desconocidos que no podrán ser ‘hogar’, pues ese futuro viene marcado por una triple carencia (árbol, pozo, cielo). Sin embargo, dicho acontecimiento negativo se ve compensado por la certeza del canto eterno y persistente de los pájaros. El mundo está ordenado. Los pájaros prevalecen.